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Halle Berry: "Creo firmemente en la reencarnación"

Dos grandes estrellas que, en persona… Son exactamente como uno puede imaginar. Tom Hanks es charlatán, bromista y bigotudo, porque está inmerso en el rodaje de una película, Saving Mr. Banks, en la que encarna a Walt Disney. Halle Berry es más discreta… En lo que se refiere a hablar. Porque físicamente, es deslumbrante: enfundada en unos pantalones negros y en un ceñido jersey, la actriz en una belleza despampanante. Ambos son dos de los protagonistas de El atlas de las nubes, lo nuevo de Tom Twyker y los hermanos Wachowski que se estrena este viernes 22 de febrero en España.

En El atlas de las nubes, encarnan a seis personajes. ¿Les había pasado alguna vez?
Tom Hanks: ¡Creo que en Polar Express hice siete! Aunque quizá eran también seis… En todo caso, sí: yo llevo doce o trece en dos películas. Suena a plusmarca mundial.

¿Qué es lo más difícil de encarnar a seis personajes?
T.H.: Lo más difícil… ¡Tener que hablar, una y otra vez, del increíble trabajo de maquilladores, peluqueros o responsables de vestuario! Qué tíos… Cada personaje exigió varios días de pruebas: nos aplicaban toneladas de maquillaje, nos teníamos que probar todo tipo de pelucas y luego contrastábamos opiniones. Sobre seis personajes… ¿Te imaginas? Y lo mismo con las voces, los gestos, la ropa de cada uno… Y todo tenía que funcionar. Así que, en mi opinión, lo más difícil fue el trabajo físico: realmente agotador.

¿Qué pensaron cuando les ofrecieron el proyecto?
Halle Berry: A mí me llamaron los tres directores, Lana y Andy Wachowski y Tom Twyker, y me “obligaron” a decir que sí. “Tienes que ser tú”, simplemente, me dijeron. Y cuando alguien parece tan seguro de algo… A la fuerza termino creyéndole. Me gustó su pasión por mí, y que sean artistas de verdad, gente a la que admiro. También me dijeron que sería una película muy especialo, enorme, que no se había visto hasta ahora. Así que acepté.

¿Por qué esa obsesión con que fuera usted?
H.B.: No lo sé… ¡Pero parecían convencidos! Sabían cómo trabajaba, insistían en que lo haría bien y, por si acaso, hicimos alguna prueba. Muy intensa, dándolo todo… Pero me llenó de confianza.

Está bien, nos morimos y nos convertimos en polvo… Pero nuestra alma sigue vivaLa película habla, entre otras cosas, de que nuestros actos en esta vida tienen repercusión en próximas reencarnaciones. ¿Qué les parece?
H.B.: Creo firmemente en la reencarnación. Por supuesto, admito y me gusta escuchar distintas opiniones, pero desde joven he creído en ella, y mucho más cuando pude acercarme al budismo. Está bien, morimos y nos convertimos en polvo o cenizas… Pero nuestra alma sigue viva, y vuelve hasta alcanzar un estado superior.

Es un proyecto grande, pero también arriesgado. ¿No les da un poco de miedo?
H.B.: Lo que me asustaba era lo contrario: que no se hiciera. Una vez que acepté estar en la película, cada vez que hablaba con los directores les preguntaba cómo iba la financiación, si conseguían el dinero… Estaba ansiosa.
T.H.: A mí me pasaba algo parecido… ¿Pero sabes qué les dije? Que dijeran a los inversores que habría una segunda parte, y que será maravillosa. En Hollywood, si dices la palabra “secuela” se vuelven locos… Así que la habrá (risas). Habrá una segunda parte. ¡Pero pagadnos primero la primera!

Nunca he promocionado una película que odie, ni he mentido diciendo que era buenaAyer encendí la televisión y les vi en un programa, algo marciano, de la televisión alemana. ¿Cómo se sienten metidos en esos líos?
T.H.: Nos dijeron que era el programa más importante de la televisión alemana… Y que había que ir. Es lo que hay: a veces te encuentras con ese tipo de cosas, pero no puedes elegir e intentas tomártelo con humor. Pero si amas una película, como es nuestro caso con El atlas de las nubes… Lo aceptas. Está incluido en el trabajo.
H.B.: Sí, eso es también nuestro trabajo, una gran parte del mismo. Una película no termina cuando el director grita “¡Corten!”, sino mucho después. Estamos obligados a conseguir que la película crezca.
T.H.: Por suerte, al menos en mi caso, nunca he promocionado una película que odie. Aunque hubiera mucho dinero en juego, no lo he hecho: no me tenido que mentir y hablar bien de un proyecto que no me haya gustado.

Lo que implica afirmar que hay películas suyas que no le gustan.
T.H.: ¡Claro! Algunas de los primeras… Eran mis inicios, y puedo asegurarte que no era fácil encontrar trabajo y a veces había que aceptar cualquier cosa. Pero dime la verdad… ¿A ti no te pasa a veces lo mismo? ¿Soy el único al que le pasan este tipo de cosas? (risas)

Dejemos las películas malas. ¿Y las buenas?
T.H.: ¡Me quedo con 2001, una odisea del espacio! Debo haberla visto unas 150 veces, y siempre encuentro algo nuevo y maravilloso. Hay películas que parecen cambiar con el paso del tiempo, que cada vez suponen una experiencia distinta.

En el cine, y en la vida, las cosas arriesgadas son las que valen la penaUsted ha producido, dirigido, actuado… ¿Hay películas más arriesgadas que otras?
T.H.: En el cine, y en la vida, las cosas más arriesgadas son las que valen la pena. Lo he visto actuando, dirigiendo, produciendo… No importa: todas las películas, tarde o temprano, caminan sobre el alambre, y en algún momento siempre parece que pueden caerse.

¿Y para el espectador? ¿Hay películas más difíciles, que suponen un desafío?
T.H.: La palabra desafío me suena un poco dura… ¡Es como si pusieras al público a hacer deberes de matemáticas! Yo lo diría de otra manera… La gente paga por ir al cine y ver una película, y lo lógico sería siempre sorprenderles. Pero suele pasar lo contrario: quien compra una entrada para ver lo nuevo de Bond es porque quiere, exactamente, que le den lo que está buscando. Es respetable, pero creo que una de las cosas más bonitas de ir al cine es encontrar algo que no esperas y que te va a sorprender. El atlas de las nubes es eso: algo que destroza conceptos, que crea nuevas ilusiones, que te lleva a decirle a tus colegas: “Tíos, id a verlas, no os la podéis perder”.

Además de sorpresas, ¿qué les gusta encontrar en una película?
H.B.: A mí me gusta aprender cosas de mí misma. Ver reflejadas cosas que pienso y que pensaba que solo me preocupaban a mí. Hay películas que nos unen, en las que podemos reflejarnos todos. Eso es hermoso… Me gustan películas que, por ejemplo, reflexionen sobre qué éramos antes de estar aquí, o dónde estaremos después, que pongan temas profundos sobre la mesa y nos inviten a dialogar sobre determinados temas.

Dialogar… Incluso en español. Uno de sus personajes en El atlas de las nubes dice algunas palabras en español, y usted lo hace bastante bien.
H.B.: ¿De verdad lo crees? ¡Gracias! Preparé el personaje de Luisa Rey con un entrenador, quería darle un acento hispano todavía más fuerte… Pero los directores no me dejaron. ¡Fue muy divertido!

Sin embargo, tuvo una mala experiencia en Mallorca, donde se rompió un pie.

H.B.: Sí… Y fue un verdadero embrollo. Al día siguiente, Lana y Andy me citaron para una reunión. Yo estaba segura que era para decirme “Halle, lo sentimos, pero tienes que dejar el proyecto, esto va a retrasarnos a todos…” Hasta lloré, porque estaba segura de que la película se había terminado para mí, y que me sustituirían por alguien. No fue así… ¡Y volví a llorar, pero de felicidad!

http://www.20minutos.es

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